El recién elegido presidente de los Estados Unidos parece empeñado en no desaprovechar el movimiento ciudadano que ha originado en su apoyo durante la campaña. El voluntariado ha sido esencial en la “pesca” de votos, la organización de eventos, las travesías puerta a puerta y la consecución de nuevos registros para ejercer el derecho a voto demócrata el 4 de noviembre.
Ahora Obama y su compañero de viaje Joe Biden han elaborado un plan universal de voluntariado con el fin de redirigir la fuerza ciudadana hacia un compromiso ya no con el partido, evidentemente, sino con el nuevo gobierno norteamericano. Si el mensaje principal de la campaña demócrata se ha basado en valores por encima de programas, la primera legislatura del afroamericano pretende reforzar ese aprendizaje en valores de la sociedad estadounidense. El presidente electo entiende que los nuevos retos a los que se enfrenta el país requieren de un mayor grado de compromiso.
El plan recoge un incremento de 250.000 nuevos voluntarios para la agencia federal independiente AmeriCorps y otros 8.000 en PeaceCorps (doblaría su número actual), otra de las organizaciones federales que trabajan en el ámbito de los servicios sociales en Estados Unidos, aunque en éste último caso a través de redes de voluntariado en los cinco continentes. Ambos proyectos serían financiados íntegramente por el Congreso norteamericano. El objetivo: permitir el ingreso de jóvenes estadounidenses que hasta ahora no podían acceder a los diferentes programas de voluntariado de AmeriCorps y PeaceCorps por escasez de fondos. Se crearán nuevas áreas (Health Corps, Clarssroom Corps, Veterans Corps…) que desarrollarán programas de ayuda y atención social en materia educativa, sanitaria, medioambiental y de seguridad.
Integrar el servicio público en la educación será una de las prioridades para la Administración demócrata. Así, los alumnos de secundaria y bachillerato en las escuelas tendrán que completar 50 horas de servicios a la ciudadanía cada año, y 100 horas anuales en el caso de los estudiantes universitarios. Para éstos últimos el gobierno concederá un crédito de 4.000 dólares (American Opportunity Tax Credit) que cubra aproximadamente dos tercios de la matrícula. Además, la Administración Obama ayudará a las universidades y centros de educación superior a conseguir que al menos el 50% de sus alumnos puedan compaginar sus estudios con trabajos comunitarios, dentro del programa federal Work-Study que dota cada año de un billón de dólares a unas 3.400 universidades para tal fin.
Habrá nuevos programas también para los dos millones de jóvenes entre 16 y 24 años que viven bajo el umbral de la pobreza en EEUU, involucrándose en programas relacionados con las energías renovables y la construcción de viviendas “sociales”.
Y bueno, como lo de engrosar las listas del ejército también se considera un servicio en este caso a la patria, el duo Obama-Biden va a impulsar iniciativas para que hombres y mujeres se alisten en las Fuerzas Armadas. Quieren aumentar de hecho en 65.000 el número de soldados en el ejército de tierra y en otros 27.000 el número de militares en la Marina. Esto sin olvidarse de todos los militares retirados que, una vez regresan de la guerra, malviven convertidos muchos de ellos en vagabundos olvidados por la Historia y lo que es peor, por sus propios familiares.
El coste estimado del plan en su conjunto: 3′5 billones de euros al año. Según el texto, el dinero saldrá en parte de algunas deducciones que se van a retirar a las multinacionales, y en parte de lo que el gobierno se ahorre en la guerra de Iraq retirando las tropas lo antes posible.